Nunca en la historia de la humanidad habíamos vivido rodeados de tantos estímulos artificiales.
Pantallas, notificaciones, alimentos procesados, estrés constante, ruido permanente.
Todo compitiendo por nuestra atención.
Nuestro cuerpo fue diseñado para un mundo completamente distinto.
Un mundo con silencio, movimiento, ciclos naturales y alimentos reales.
Pero en apenas un par de siglos cambiamos todo.
Ha estado intentando sobrevivir en un mundo que dejó de respetar la forma en que fue diseñado.
No es que hayas dejado de funcionar.
Es que has vivido demasiado tiempo desconectado de las señales que alguna vez guiaron naturalmente al cuerpo humano:
el silencio,
el movimiento,
el descanso real,
la comida verdadera,
y la atención hacia adentro.